El proyecto Sami, implementado por una ONG y una empresa minera, ha sido reconocido por lograr la disminución significativa de la anemia en el distrito de Antauta, un pueblo de la región Puno.

“La anemia es una enfermedad que afecta el cerebro y, en consecuencia, los niños presentan problemas de aprendizaje”, dice Tomasa Quispe, especialista de campo del proyecto Sami, implementado por la ONG Sumbi y la empresa minera Minsur en el distrito puneño de Antauta.

Tomasa dicta un taller a un grupo de madres de familia, que son conscientes de que la alimentación de sus hijos es lo más importante en su día a día, pues asegura su desarrollo cognitivo y motor.

En el segundo piso del mercado de Antauta, el proyecto ha logrado transformar una ludoteca en un espacio de capacitación sobre los cuidados para la primera infancia: desde la alimentación del bebé hasta los juguetes que debe tener a su alcance.

Estamos a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar. Antauta sufría igual que muchos centros poblados altoandinos: en el 2017 registraba un índice de 95% de anemia en niños menores de 5 años. Hoy esta situación ha mejorado y los índices de anemia se encuentran por debajo del 48% gracias a la implementación de un proyecto que le puso el ojo a la anemia.