Desde el año 2016, las autoridades y los presidentes de la Asociación Cultural Originario Hach’akalla de Usicayos, de la provincia de Carabaya, buscan declarar la danza como Patrimonio Cultural de la Nación; sin embargo, por la dejadez de las autoridades de la Dirección Desconcentrada del Ministerio de Cultura de Puno, no se logró el cometido.

Así lo informó el directivo del conjunto, Marco Antonio Mayta Cutipa, añadiendo que la danza Hach’akalla es creación artística colectiva de la sociedad aborigen de Usicayos, la cual se originó en la época del incanato y representa la vida agraria.

“La danza representa la agricultura de la localidad de Usicayos, lugar donde se muestra a los antiquísimos labriegos de la cuenca interandina, como prueban sus extensas andenerías, testimonio de su pasado histórico dedicado a la actividad económica”, expresó el directivo.

Mayta Cutipa, asimismo, mencionó que al menos 60 parejas arribarán desde el distrito de Usicayos para rendirle honores a la Santísima Virgen de la Candelaria, en la ciudad de Puno, además de participar del LIV Concurso de Danzas Autóctonas.

HISTORIA

Con el nombre de hach’akalla se conoce a los hongos (setos) que crecen en los campos y sobre los camellones de las chacras de papas, anunciando buena producción por estar bien abonadas.

La Hach’akalla es una danza de ritual agrario que presenta los frutos de la chacra de papas. Esa es su única finalidad.

Los monterones de plumas se usan también en diversos lugares, pero no por eso se llaman Hach’akalla. En este caso se llaman “panisa”. Las melodías del marco musical son propias e inconfundibles. Tienen dos estampas coreográficas: pasacalle y “muransa”; esta última es bailada por tres parejas mixtas de varones y mujeres. Sus instrumentos musicales constan de quenas y tambores.