401377Los militares negaron la participación de agentes civiles en la operación militar-policial ‘Camaleón’. Sin embargo, tres años después, salen a relucir fotos y documentos que desvirtúan lo informado por el gobierno de entonces.

Han transcurrido tres años desde que el ex presidente de la RepúblicaOllanta Humala diera a conocer los resultados del operativo ‘Camaleón’, en el que fueron abatidos dos importantes mandos deSendero Luminoso (SL) en el Vraem, y esta historia podría reescribirse tras las nuevas evidencias obtenidas  que contradicen la versión oficial.

Según los documentos, fotografías y los testimonios de cuatro colaboradores para esta nota, el autor de la muerte de Alejandro Borda Casafranca, ‘Alipio’, y Marco Antonio Quispe Palomino, ‘Gabriel’, habría sido un ‘agente especial’ reclutado por la Policía, que habría actuado motivado por el interés económico de cobrar la recompensa que ofrecía el Estado peruano.

Todo empezó el 2 de junio de 2013 con la resolución de la fiscal antidrogas de Ayacucho, Luz Zuzunaga Silva, quien le otorgó la condición de ‘agente especial’ a Francisco Morales Acevedo (nombre ficticio para cautelar su seguridad), ‘Francisco’, para que colabore con el plan ‘Eclipse Vraem’, que estaba a cargo del mayor de la Policía Antidrogas Segundo Argomedo y del entonces coronel (pasado al retiro recientemente) Vicente Álvarez Moreno, de la Dirección contra el Terrorismo (Dircote).

Ambos oficiales, integrantes del Grupo Especial de Inteligencia que operó en el Vraem, habían detectado que un poblador de Pampas Vista Alegre proveía de suministros básicos a los terroristas, situación aprovechada por los policías para conminarlo a colaborar a cambio de evitar una acusación penal contra él y su familia por colaboración con el terrorismo. Además, le ofrecieron pagarle recompensa, refirió una fuente que pidió no ser identificada.

Luego, los policías pidieron a la fiscalía a cargo que tramite ante el juez penal de la jurisdicción la autorización del levantamiento del secreto de las comunicaciones de dos celulares: el que utilizaba ‘Alipio’ y el proporcionado al agente especial ‘Francisco’, según consta en las resoluciones fiscales.
Los primeros días del mes de julio del mismo año, el terrorista realizó una visita al colaborador en su casa, en el poblado de Pampas Vista Alegre, en donde le pidió adquirir dos radios Handy. Se comprometió a recogerlos la segunda quincena de agosto.

‘Francisco’ comunicó del pedido a los policías y le requirieron que viaje a Huamanga. En el encuentro, que se realizó en un hotel, le entregaron dos radios Handy inoperativas. Los aparatos, según nuestro colaborador, habrían estado cargados de explosivos napalm. Además, le entregaron dos revólveres y una pistola para que los utilice en caso de que peligrara su vida; el encuentro está consignado en una resolución fiscal.

En la declaración del 23 de agosto del mismo año de Francisco Morales Acevedo ante la Fiscalía de Ayacucho, este sostiene que el sábado 10 de agosto del 2013 lo llamó ‘Alipio’ para preguntarle si ya tenía las “piezas” (radios Handy) y este le confirmó.

También dijo: “El domingo 11 de agosto de 2013, al promediar las seis de la tarde, mis vecinos agricultores me comentaron que los ‘tíos’ (terroristas) estaban en la zona, y al promediar las diez de la noche llegaron a mi domicilio tres terroristas que cargaban unas pesadas mochilas, los saludé y al momento de ingresar a mi domicilio escuché a ‘Alfonso’ gritar “enemigos” y empezó la balacera. Atiné a huir y a buscar refugio con mi familia, que la tenía escondida a unos 200 metros”.

Añadió que luego escuchó una fuerte explosión que provino de su vivienda y “pude apreciar que el fuego lo consumía hasta dejarlo cenizas. Al cabo de 20 minutos llegaron dos helicópteros que me evacuaron con mi familia al fuerte Pichari”.

Esta última parte de la historia narrada por ‘Francisco’ ante la Fiscalía fue en parte el argumento usado por las autoridades ante los medios de comunicación. Es decir, que como resultado de la emboscada perpetrada por las fuerzas del orden, se produjo una explosión que acabó con la vida de los terroristas. El gobierno felicitó al Grupo Especial de Inteligencia a cargo del operativo y extendió su gratitud al mentor del grupo, el ex viceministro Iván Vega.

En las fotografías tomadas por los militares que participaron en la acción se observa un antes y un después. En las imágenes iniciales luego de la explosión se aprecia los cuerpos calcinados de los subversivos y parte de la vivienda de madera que aún se mantenía en pie, pues el fuego había sido focalizado.

Luego, en otra fotografía del día siguiente, que coincide con la difundida por algunos medios, recién se ve ahí el área de la vivienda en cenizas, no como dijo el ‘agente especial’, que vio todo así tras acabar el operativo.
Según nuestros informantes, las fuerzas del orden terminaron de quemar la estructura para borrar toda huella.

Otros cabos sueltos que hacen dudar de la versión de la emboscada militar son que no se reportó la destrucción de armas producto del incendio, pese a que en una imagen se aprecia dos revólveres y una pistola. ¿Acaso fueron las que usaron ‘Francisco’ y su familia para ultimar a los terroristas? (Mañana, la segunda parte de la historia).