152015_13659En los últimos periodos de gobierno nunca se vio a una primera dama con tanto poder para generar una inestabilidad política tan grande, como la que está generando Nadine Heredia, presidenta del Partido Nacionalista y esposa del presidente Ollanta Humala.

Primero, ayer en horas de la mañana, se conoció la decisión tomada por el presidente Humala, el Premier y sus ministros de Justicia y del Interior, quienes destituyeron del cargo a Julia Príncipe, Procuradora Especializada en Delitos de Lavado de Activos, por una supuesta “inconducta funcional”.

Julia Príncipe era la procuradora que venía investigando el origen de las agendas que le son atribuidas a Nadine Heredia, y fue prohibida de dar declaraciones a la prensa sin una previa autorización. Ella no hizo caso y fue la excusa perfecta para que Humala la separe del cargo y evitar que sigan investigando a su esposa.

Segundo, en horas de la tarde, sorpresivamente, el ministro de Justicia, Gustavo Adrianzén, renunció al cargo, pero antes señaló que lo hace para evitar la censura del Congreso en su contra, pero en el fondo su salida estaba cantada y, antes de irse, separó del cargo a Príncipe para proteger a Nadine Heredia.

Sin duda, la estrategia para blindar a Heredia y evitar que la investiguen, era separar a Julia Príncipe, luego la renuncia al cargo del ministro de Justicia y, por último, esperar el fallo del Tribunal Constitucional (TC) a favor del hábeas corpus, de Nadine Heredia, y archivar su investigación. Pero todo salió bien, menos el último.

Ahora, sin Julia Príncipe que amenace a Heredia con investigarla y sin Gustavo Adrianzén para detenerla, se espera que la Fiscalía Especializada en Lavado de Activos y Pérdida de Dominio se encargue de investigar y descubrir los negocios ilícitos de Heredia Alarcón para enriquecerse, tal como lo ordena el fallo del TC.