Luego de conocerse el primer caso positivo del COVID-19 en la ciudad de Puno, en Juliaca se decidió extremar la seguridad. Esto con el objetivo de evitar el ingreso de personas infectadas a su jurisdicción. Una de las medidas de control es el cierre de sus fronteras que será vigilado por las rondas campesinas.

Durante las reuniones del comité multisectorial, se reportó que a Juliaca ingresaban ilícitamente personas procedentes de Cusco, Arequipa y otras regiones. Algunos burlaron la cuarentena realizando transbordo y realizando largas caminatas.

Ante esta situación, las rondas campesinas decidieron castigar a estos ciudadanos con un severo castigo. La medida comprenderá en azotar a aquellos infractores con chicotes y ortigas.

Marleny Mamani Ramos, presidenta de la Asociación de Rondas Campesinas, señaló que los puntos vulnerables son el centro poblado Isla y otros. Por ellos, se formó brigadas para vigilar zonas estratégicas. Además, se se bloqueará los puentes Unocolla, Maravillas, Independencia, etc.

Las rondas campesinas en Puno apoyarán a las labores de la Policía y el Ejército. Por su parte, la Municipalidad de San Román bloqueó con desmonte y maquinaria pesada las vías de ingreso a la ciudad.