“La ciudad de Trujillo ha sido destruida”. “La situación en Chosica es grave”. “El pueblo de Huarmey arrasado por las aguas”. Estos títulos que bien podrían ser usados en los diarios de ahora corresponden a las portadas en Perú cuando se daba cuenta de los fenómenos El Niño de 1982-1983 y de 1997-1998. Eventos climáticos que dejaron en estado crítico al país y que, muchos años después, en este 2017, se vuelven a repetir y con gran impacto.

¿Cuáles son las diferencias y similitudes entre un Niño global y uno costero? ¿Se originan de la misma manera? ¿Con cuánto tiempo de antelación es posible predecirlos para comenzar los trabajos de prevención?

Buscando respuestas

 Si bien es cierto, las portadas en ambas épocas son similares, cada Niño es diferente y este también lo es. Así lo confirman a Perú21 varios expertos en el tema con quienes conversamos para analizar los últimos eventos climatológicos que afectan al país.

Para empezar, encontramos divergencias de conceptos, origen y duración entre un Niño global y un Niño costero. Varias de ellas están explicadas en los gráficos que acompañan esta nota.

El presidente del Instituto del Mar del Perú (Imarpe), Javier Gaviola, explica que un Niño mundial por lo general obtiene resultados de cantidad de lluvia en metros cúbicos mayor a un Niño costero debido a la diferencia en la duración de ambos. Sin embargo, aclara que si comparamos solo el mes de febrero o marzo del 83 o del 98 con el del 2017, el fenómeno actual “ha representado tres veces más” en cuanto a cantidad de agua.

El ingeniero meteorólogo Jonathan Cárdenas, gerente de operaciones de Ambiand (Ambiental Andina), comenta que a pesar de que es complicado comparar fenómenos, estos sí tienen algunos símiles.

Concluye, por ejemplo, que “en Lima este año sí hubo una lluvia y una activación de quebradas muy superior a la del año 98”. Empero, indica que en cifras totales, el Niño del 98, hasta ayer, “es muy superior” al de ahora y al del 83.

Por su parte, la subdirectora de Predicción Climática del Senamhi (Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología), Grinia Ávalos, dijo que el aumento del nivel de temperatura del mar que se ha presentado en esta ocasión, con un pico de +10 grados en Huanchaco (Trujillo) el 18 de marzo, no se vio ni siquiera durante el fenómeno de 1998.

Explicó que este evento costero “tiene una dinámica diferente a los anteriores. Inicia su desarrollo en la zona costera de Perú, hay una perturbación atmosférica relacionada al colapso de los vientos del sur que, cuando disminuyeron, dio ingreso a vientos del norte y, con eso, las aguas calientes del sur ingresaron a nuestra zona costera. Esto pudo haberse revertido, pero lo peculiar es que el agua cálida se posicionó de manera permanente”.

¿Anticiparse?

Grinia Ávalos indica que fenómenos como el actual son difíciles de predecir. Asegura que, en esta ocasión, la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) “hasta diciembre daba condiciones neutras para la franja costera de Perú”.

El ingeniero Cárdenas refiere que este tipo de eventos “no tienen una periodicidad determinada”, pero sí manifestó que “la probabilidad de que suceda esto el próximo año es muy baja”. Por su parte, el jefe del Imarpe recordó que el último fenómeno similar al actual se produjo en 1925, es decir hace casi un siglo.

¿Pero con cuánto tiempo de antelación se pueden dar alertas sobre eventos meteorológicos en nuestro país? Existen dos escalas: la de tiempo, que da pronósticos dos o tres meses antes del fenómeno pero con detalle; y la climática, que da pronósticos con 9 o 12 meses de antelación pero sin detalle. Mientras más lejos se esté del horizonte, hay menos habilidad para pronosticar. Mejor prevenir desde ahora.