IMG-20151101-WA0018-1024x575Como es costumbre todos los años en nuestra región el primero de noviembre, en el “Día de Todos los Santos”,  las familias esperan el alma de sus seres queridos que se fueron al más allá y llegan a las 12 del mediodía para reunirse con los que dejaron en esta tierra. Y son recibidos por los vivos con una tómbola.

La tómbola

En Puno, San Román, Azángaro, Carabaya, El Collao, Huancané, Chucuito, Melgar, Moho y en otras zonas de la región, se tiene por costumbre armar un altar donde se colocan, según los gustos de los difuntos: los platos, manjares y bebidas que más les agradaban en vida. En esta tómbola no puede faltar el vaso de agua, porque las almas llegan sedientas. También se ofrenda las tanta wawas, galletas, mana, panes en forma de sol y luna, escaleras, palomas y los caballos o llamas.

El despacho

Ya el 2 de noviembre, que se conoce como el “Día de Despacho” o despedida, donde se recoge el altar y finalmente se despacha al alma acompañándola hasta el cementerio donde se le arregla su nicho con flores, ofreciendo el responso u oración, y en muchos casos despidiendo con música de banda, estudiantina o grupo musical. Los acompañantes comparten un almuerzo y brindan en nombre de las almas que los visitaron recordándolos con alegría y pidiéndoles que intercedan por ellos y su bienestar.

Hay almitas que por estas fechas son muy recordadas, como el caso de Georgina un alma milagrosa que se encuentra en el cementerio Central de Juliaca, a la cual la gente considera santa, por lo que en este día le llevan flores, ofrendas y también cartas escritas, ya que según algunos testimonios esta almita cumpliría los deseos que le pidan.