caravelEl futuro de la mina de oro Ishihuinca, en Caravelí, es incierto. La empresa minera Buenaventura la explotó hasta el 2013, cuando inició su cierre. Pero los vecinos y mineros informales de la zona tomaron la mina y se opusieron a que se concluya ese proceso argumentando que todavía hay vetas de mineral que ellos podían explotar. Han pasado más de dos años y siguen los problemas.

Ayer, en conferencia de prensa, un grupo de dirigentes y autoridades de Caravelí dijeron que quieren que Buenaventura se haga cargo de sus pasivos ambientales, concluya el proceso de cierre de mina y otorgue una compensación social por el presunto daño ambiental provocado en el lugar.

Cuestionados sobre el hecho de que fue la propia población la que se opuso a que se cierre la mina, el  presidente de la Asociación de Mineros Artesanales de Caravelí, Idelfonso Gonzales Vilca, reconoció que su interés es que les dejen seguir explotando oro del socavón que dejó Buenaventura. “Podemos aprovechar los recursos que aún quedan”, dijo.

Son más de tres mil familias las que viven directa e indirectamente de la actividad minera. No obstante, Buenaventura  acudió al Poder Judicial en el 2013 y ya hay sentencias contra algunos usurpadores como Édgar Viña Quispe, por la comisión del delito de Minería Ilegal. Este conflicto social no tiene solución a la vista.

 

Texto: Jorge Turpo Rivas