Nunca más el Estado afectará sus pensiones, (ni) sus remuneraciones. No permitiré que se efectúen descuentos injustos (a sus sueldos)”, prometió la candidata presidencial Keiko Fujimori en un mensaje dirigido a los efectivos militares y policiales y a sus familias, en busca de captar sus votos: “Los ascensos serán respetados conforme a la ley sin truncar sus carreras”, aseguró.

No lo mencionó, pero la afectación de las pensiones de los militares y policías, así como la manipulación de los ascensos y pases al retiro, ocurrieron durante el régimen de su padre Alberto Fujimori y de su asesor Vladimiro Montesinos.

Durante el mandato de Fujimori y Montesinos (1990-2000), los institutos castrenses estuvieron bajo control del régimen con la complicidad del expresidente del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas y ex comandante general del Ejército Nicolás Hermoza y de quienes sucedieron a este, los generales César Saucedo Sánchez, José Villanueva Ruesta y Walter Chacón Málaga. Todos fueron condenados por corrupción, a excepción del último, que salió en libertad por exceso de carcelería.

La cúpula castrense dominada por Fujimori y Montesinos designaba en los puestos clave a sus allegados, ascendían a los que juraban lealtad y pasaban al retiro a los que se les oponían. Estos altos mandos que se pusieron a las órdenes de Fujimori y Montesinos fueron designados directores de la Caja de Pensiones Militar Policial, periodo en el que desfalcaron a la institución más de S/ 1.000 millones en agravio de los miles de pensionistas militares y policías.