La Comisión Nacional para el Desarrollo y Vida sin Drogas (Devida) promueve la producción de café en Sandia y Carabaya, para que los agricultores apuesten por una economía lícita. Los resultados son positivos. El grano está bien posicionado en el mercado y tiene demanda.

Esto habría sido aprovechado por la trabajadora de DEVIDA – Puno, Zezy Sardón Ari. Esta combinaba su labor con el acopio de café embolsado y lo vendía en Lima a través de su amiga Yuly del Pilar Quispe Cusacani. El caso salió a luz por conversaciones de WhatsApp. Las involucradas negaron cualquier anomalía. Sin embargo, cayeron en serias contradicciones que confirmarían el negociado del café.

En diálogo con La República, Zezy Sardón aseguró que los diálogos con su interlocutora estaban referidos al café Fuxion. Este es un capuccino gourmet, creado para alcanzar peso ideal y control de apetito. Una caja pequeña con envoltorios pequeños cuesta alrededor de S/ 100.

Sin embargo, Sardón Ari, en un medio de comunicación, aceptó que sí acopiaba y vendía café para ayudar a los cafetaleros. Lo hacía porque no podían sacar su producción de la selva. Empero, las vías hacia la selva están mejor que hace cinco años. A diario, a Sandia, ingresan y salen más de 100 carros, según el Ministerio de Transportes.

Devida informó que la servidora no tenía entre sus funciones labores que involucren capacitación, promoción u otras actividades relacionadas con los productores asistidos por la institución. Por eso, se le ha iniciado una investigación por parte de la institución.

Zezy Sardón ha reiterado que el café al que se refería era Fuxion. Sin embargo, en diálogo del 11 de abril del 2019 con su amiga Yuly Quispe, dice: “Oie (sic) me llegó más café 100 bolsas. Tengo que venderlos. Hablas si le entras”. En otro momento, le pregunta sobre si su abuelita sabe: “Q (sic) haremos el negocio del café. ¿Sabe?”.

Robo de celular

Yuli del Pilar Quispe Cusacani, por su parte, a través de sus redes sociales, el 28 de diciembre de 2019, dijo que los diálogos fueron sustraídos de su celular que le fue robado “un día de diciembre”, debido a un asalto que fue perpetrado por encapuchados. El 29 de diciembre de 2019, dijo que ya había formulado la denuncia. Sin embargo, recién el 30 de diciembre a las 12:48 horas, puso una denuncia en la comisaría de Puno. Alegó que el 3 de diciembre, mientras caminaba por el jirón Arequipa con Moquegua, sufrió la pérdida de dos celulares.

Su versión tampoco se ajusta a la realidad, porque las conversaciones entre la servidora de Devida y su amiga fueron captadas desde una computadora el 5 de agosto de 2019.

Cuando se le pregunto sobre por qué presentó la denuncia de robo, luego que se conociera la denuncia de venta de café, Yuly Quispe insistió en que sí fue víctima del robo, pero se negó a revelar más detalles, apelando a que el caso está en investigación. Detalló que le parece curioso que la información de un equipo robado aparezca en los medios de comunicación.

El sociólogo Felipe Supo aseguró que el caso va contra la ética de la función pública. Alegó que el que un empleado público haga negocio, a partir de las acciones que desarrolla su institución, constituye corrupción.