El último 26 de febrero, un joven de 25 años, quien se desempeña como copiloto para la aerolínea Latam Airlines, volvió de un viaje de vacaciones por Europa (Francia, España y República Checa). Al llegar al Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, no presentaba síntomas. Nadie lo evaluó. Regresó a su casa.

Una semana después, el 4 de marzo, el hombre tuvo tos, algo de fiebre, entre otros problemas respiratorios. Acudió entonces a una clínica local, la que dio a conocer al aún sospechoso de portar el COVID-19 al Ministerio de Salud (Minsa). Al día siguiente, 5 de marzo, el personal del Instituto Nacional del Salud (INS) acudió al domicilio del paciente y le tomaron las pruebas. A la medianoche de ayer, 6 de marzo, el resultado fue concluyente: positivo para el nuevo coronavirus, el que ya atacó a más de 100 mil personas y causó la muerte de casi 3.500 personas a nivel mundial.

“En horas de la madrugada se ha confirmado el primer caso de infección por coronavirus COVID-19 en nuestro país”, dijo el presidente, Martín Vizcarra, dando a conocer la presencia del denominado “caso cero” en el Perú. En seguida, pidió calma y aseguró que el sistema de salud de nuestro país está preparado para afrontar este tipo de situaciones.

Unas horas después, la ministra de Salud, Elizabeth Hinostroza, dijo que “actualmente el ciudadano se encuentra en aislamiento domiciliario y su condición clínica es estable”.