El desborde del río Azángaro arrasó con varios cultivos de papa, quinua, avena, alfalfa, entre otros alimentos en varios sectores, a consecuencia de las fuertes lluvias de los últimos días, el nivel del caudal del río se elevó causando estragos en la agricultura y el pánico en los pobladores del sector rural.

A esta situación se suma el deterioro de algunas viviendas y que al colapsar dejaría a varias comunidades del distrito de Azángaro aisladas.

Los pobladores piden la ayuda de las autoridades principalmente con la construcción de una defensa ribereña (enrocado de piedras) para la protección de la agricultura, que constituye en muchos de los casos su única fuente de ingresos.