El expresidente difundió una carta a través de las redes sociales alertando sobre la enfermedad que padece

El expresidente Alberto Fujimori difundió este miércoles una carta a través de las redes sociales en la que alerta sobre una enfermedad que padece llamada fibrilación auricular. En la misiva mencionó que sintió temor de morir sin haber logrado unir a su familia.

La misiva de puño y letra, compartida en su cuenta de Twitter, relató que el pasado martes 29 de agosto sufrió una descompensación provocada por la mencionada enfermedadque, según Fujimori, puede ocasionar en la persona la muerte.

“A la 1:30 de la madrugada del martes 29 de agosto me desperté por una extraña agitación a pesar de no sufrir taquicardia ni arritmia que si lo tuviera estaría corregido con un marcapaso”, mencionó el exmandatario.

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“Constaté que mi corazón latía en forma desordenada variando en pocos segundos la frecuencia de 64 a 140 latidos por minuto. Fui trasladado de emergencia a trauma shock de una clínica y de allí a la Unidad de Cuidados Intensivos”, indicó.  “4 meses atrás tuve los mismos síntomas que son parte de una enfermedad llamada fibrilación auricular. En estos casos hay que evitar las secuelas de este mal: uno de cada 6 puede quedar paralítico o cadáver”, añadió Alberto Fujimori.

Sin embargo, luego en la carta, el exjefe de Estado no dejó de lado expresar su preocupación por el posible fatal desenlace que pudo ocasionar la fibrilación auricular, pues mencionó los planes pendientes que aún mantiene, entre ellos: unir a sus hijos.

“Viví 2 días de zozobra y reconozco que sentí miedo pero no a la muerte sino a dejar pendiente como los planes para pasear por el parque con los nietos y unir un poco más a mis hijos. La UCI fue una antesala entre la recuperación, la discapacidad o la defunción”, acotó.

“Espero que un tercer episodio no tenga un desenlace fatal. Por eso comparto con ustedes los riesgos de la fibrilación auricular”, continúa la misiva. Finalmente, Alberto Fujimori agradeció  la preocupación por su salud: “Felizmente hasta hoy gracias a Dios, los médicos y las oraciones me mantuvieron vivo y sin secuelas”.

Alberto Fujimori, que gobernó entre 1990 y 2000, es trasladado regularmente a clínicas de Lima para el tratamiento de los problemas gastrointestinales y de hipertensión que sufre de manera crónica, además de unas lesiones en la lengua, conocidas como leucoplasia, de las que ha sido operado hasta en cinco ocasiones.

Esto ha llevado a sus familiares y seguidores a solicitar que el indulto humanitario, un beneficio que en 2013 le fue negado por el mandatario peruano, Ollanta Humala.

El expresidente fue condenado en 2009 a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y corrupción, entre ellos las matanzas de Barrios Altos y La Cantuta, donde murieron 25 personas a cargo del grupo militar encubierto Colina, y los secuestros de un periodista y un empresario tras su “autogolpe” de Estado cometido en 1992.

Fujimori está recluso en una prisión construida expresamente para albergarlo, en la base de la Dirección de Operaciones Especiales (Diroes) de la Policía Nacional del Perú (PNP), donde desde julio también está Humala en régimen de prisión preventiva por 18 meses, imputado por presunta financiación irregular de sus campañas.