“Consumo para relajarme”, “es natural”, “venderla genera ganancias”, “tengo solo lo permitido”, son frases comunes en los pasillos de la UNA Puno.

“Los chicos que me compran weed (hierba, marihuana), lo hacen para desestresarse”, dice relajadamente “Don”, un micro comercializador de droga que estudia en la Universidad Nacional del Altiplano (UNA) de Puno, donde, como es natural, también hace sus “negocios”.
A ello añade, con una voz pausada, que se acerca a la desvergüenza: “En dos ocasiones me han contactado profes (catedráticos)”.

“Don” es uno de los principales “dealers”, “caños” o vendedores de marihuana de la UNA Puno. Con él y sus declaraciones, lo que era un secreto a voces desde hace mucho tiempo en la primera casa superior de estudios de la región altiplánica, sale a la luz y toma una importancia inusitada, acaso decisiva, por la coyuntura institucional que se vive.

Y es que, en efecto, la UNA tiene como máxima aspiración -al menos en el corto plazo- su licenciamiento, para lo cual debe combatir varias debilidades, entre las que destaca justamente la micro comercialización de marihuana.

“Hay varios que consumen [marihuana] en la universidad, los que más consumen son los de veterinarias, después los de sociales e ingenieras; no es solo ahora, esto ya se da desde hace tiempo, todos saben”, añade Don, para luego revelar los principales puntos de venta.

“Changes” le dice él, en inglés, con soltura y familiaridad. Según precisa, estos “cambios” se dan en la puerta de ingenieras, “más conocida como la puerta del camal”; otro punto, agrega, es el bosque y “los lugares donde el comprador se encuentre, no importa si es en las instalaciones de la universidad o en otro lugar”.

Con esa misma franqueza, nuestro colaborador revela que los precios de la droga oscilan entre los 20 y 50 soles, por cantidades que van desde los 10 hasta los 25 gramos, respectivamente. “Yo vendo afuera de la Universidad, por la puerta del camal; me llaman y voy. Normalmente compran de 20 soles… ahí vienen tres ‘moñitos’ más o menos, y depende de cuánto me piden y quién me pide, no puedo venderle a cualquiera”, asegura.

DESCONOCIMIENTO
Este panorama es ignorado completamente por el jefe de la Oficina General de Acreditación Universitaria, Yoni Pino Vanegas, quien asegura que no se han reportado hasta ahora casos de venta o consumo de marihuana en la primera casa de estudios de Puno; pero que, si se diera el caso, merced al reglamento interno de la institución, el alumno infractor sería sancionado por algunos días.

“No hemos visto estos casos; pero si se dieran, pues el alumno recibe una amonestación y una sanción dependiendo de la gravedad; si venden marihuana u otras drogas afuera de la universidad, ya no está en nuestras manos. Los alumnos, muchas veces, recurren a las drogas por problemas familiares”, sostuvo.

IMPOTENCIA DE LA PNP
Con un rostro sereno, el capitán de la DEPTRAN Puno, Yuri Borja Loza, admite que hay referencias de la venta de marihuana y otras drogas dentro de la UNA Puno; pero que ellos no pueden intervenir allí, ya que el centro de estudios superiores es autónomo.

“Lamentablemente, las políticas de la universidad son así, nosotros no podemos entrar y hacer un operativo; esperamos que al comprobarse el hecho, las autoridades universitarias nos den las facilidades para poder intervenir”, dijo.

En ese marco, explica que el tráfico de drogas es un delito consistente en facilitar o promocionar el consumo ilícito de determinadas sustancias, estupefacientes y adictivas que atentan contra la salud pública, con fines lucrativos; dentro de los delitos de Tráfico Ilícito de Drogas (TID) está el lavado de activos, el tráfico de estupefacientes y la micro comercialización de marihuana.

LUGARES DE VENTA
En el 2016, según reportes de la DEPANDRO, los lugares en los que se consumía y vendía marihuana, eran: el Parque Rojo, Parque La Madre, Tobogán y la UNA Puno (Bosque). Allí se intervinieron a 11 personas de 15-17 años, 6 de 18-25 años, y 2 de 25-30 años. Este año, sin embargo, no se ha reportado ninguna intervención en ninguno de estos lugares.

En tanto, a nivel regional, solo se han intervenido a extranjeros y hasta el 31 de mayo pasado se incautaron 55.944 Kg de marihuana, mientras que en el 2015 se incautó, a la misma fecha, 0.694 Kg y 23 ketes de esta hierba; y en el 2016, 29.815 kg de la droga y 48 ketes.

Según el capitán Yuri Borja, en Puno se han tenido “denuncias” anónimas hechas por madres de familia de los colegios más importantes, que daban cuenta de que algunos alumnos de 5to de secundaria estarían consumiendo marihuana; pero no se ha podido proceder a intervenirlos, puesto que no hay pruebas.

“En lo que va de este año no hemos tenido reportes de micro comercialización de marihuana; aquí en Puno no se ve tanto como en Lima, solo hemos tenido denuncias anónimas, pero tampoco hemos podido constatar el hecho. Ningún director habla mal de su institución… El problema más grande en Puno es el tráfico ilícito de la hoja de coca e insumos”, sostuvo.

PREVENCIÓN
DEVIDA es una entidad de carácter nacional que, entre otras funciones, debe diseñar políticas multisectoriales de lucha contra el TID y el consumo de drogas, promoviendo además el desarrollo integral; no obstante, su participación en la UNA-Puno, mediante sus unidades ejecutoras, no es suficiente.

“Nosotros venimos trabajando con la DREP, DIRESA y otras instituciones para prevenir el consumo de drogas ilícitas en colegios, mediante charlas o campañas; en la universidad, este año, con la maratón 7K, que tuvo gran acogida, esperamos concientizar a los jóvenes para que en un futuro no sean drogodependientes”, dijo al respecto la titular de DEVIDA Puno, Ana María Vanini Laura.

¿MARIHUANA MEDICINAL?
La weed, hierba, grass, 4:20 o ganya, como comúnmente se conoce a la marihuana, por aquellos que la consumen o venden, es una droga que se elabora de las hojas de una planta: El cáñamo indio (cuyo nombre científico es cannabis sativa); la planta contiene un compuesto químico llamado THC (tetra hidrocanabinal). Este es el principio activo o alcaloide de la marihuana, lo que produce en los consumidores la relajación, alteración de los sentidos visuales, auditivos, olfativos, fatiga y estimulación del apetito, o “la bajona”, como muchos la llaman.

Es necesario aclarar que las plantas de marihuana se diferencian por la cantidad de más de 100 sustancias químicas llamadas cannabinoides, de las cuales dos son las principales: el tetrahidrocannabinol o THC y el cannabidiol o CBD.

El THC “te hace volar”, mientras que el CBD no tiene ningún efecto recreativo, sino un fuerte efecto ansiolítico y relajante muscular. En otras palabras, para conseguir el efecto recreativo de la marihuana, debe consumirse la planta rica en THC, mientras que para conseguir el efecto medicinal, debe usarse la variedad rica en CBD (si una persona fuma marihuana rica en CBD, no siente ningún efecto). Así pues, puede concluirse que no toda marihuana es medicinal.

VOX:
“Yo consumo marihuana desde que entré a la universidad, unos 4 años atrás aproximadamente; es más sano que el alcohol, lo hago cada vez que puedo, de dos a tres días por semana. Gasto alrededor de 80 soles al mes en ello”.
R.Q.T., 24 años, estudiante de la Facultad de Biomédicas

“La consumo porque me hace sentir feliz. No soy dependiente ni nada, a veces lo hago para estar tranquila, y a veces cuando no tengo nada que hacer y estoy en casa. A la semana lo haré un promedio de tres veces”
P.A.C., 21 años, estudiante de la Facultad de Ciencias Sociales.

“La consumo como medio recreativo. Sé que es medicinal, me río un rato, me relaja… tanto estrés en la universidad… Este es mi medio de escape”
G.P.B., 22 años, estudiante de la Facultad de Ingenierías

CIFRA
8 gramos o menos, según el artículo 299 del Código Penal, es la cantidad no punible para consumo.