Maniobra. Becerril y Salazar cuestionaron que el auditor Grados haya denunciado ante el Congreso y no en el Ministerio Público al contralor, que va al subgrupo hoy.

Durante la presentación del auditor Walter Grados en el subgrupo de la Comisión Permanente que evalúa la continuidad del contralor Edgar Alarcón, los representantes del fujimorismo intentaron poner en duda la legitimidad de la denuncia del funcionario.

Primero,el fujimorista Héctor Becerril conminó a Grados a deslindar con el contenido de una cuenta de Twitter en la que se califica de “korruptos” a congresistas, pese a que el funcionario negó haber escrito ese calificativo y denunció que habían hackeado sus cuentas de las redes sociales y hasta su teléfono celular.

En agosto pasado, el auditor denunció a Alarcón por presunto lucro con la venta de 90 vehículos y supuesto favorecimiento a su pareja Marcela Mejía.

Luego se conocerían otros presuntos ilícitos en los que habría incurrido el contralor, como la compra de terrenos del Estado y negocios con proveedores de la Contraloría, entre otros, que Grados investigó y cuyos indicios se comprometió a entregar al grupo que preside Marco Arana, del Frente Amplio.

Para Becerril, integrante del grupo y presidente de la Comisión de Fiscalización, si no había una acusación contra el contralor, no había razón para que el auditor realizara la indagación. Incluso cuestionó que su denuncia haya sido presentada al Congreso y no en el Ministerio Público.

El denunciante respondió que acudió al Congreso por considerar que la indagación sería más pronta y porque el resultado debería ser, precisamente, una denuncia al Ministerio Público.

Además, aunque no lo dijo, el contralor es elegido por la Comisión Permanente del Parlamento.

El reelecto fujimorista Octavio Salazar esgrimió una posición parecida a la de Becerril, aunque se confundió al leer las preguntas que había preparado.

El iqueño César Segura, vicepresidente del grupo de trabajo, cuestionó que Grados haya publicado en el Facebook una foto de Nadine Heredia, en junio del 2013, dando vivas a su candidatura presidencial. Según el legislador, esto prueba una inclinación política

Durante su intervención, el auditor Grados se ratificó en su denuncia y aseguró que tiene las pruebas para sustentarla.

Dijo también que puede probar que el contralor no presentó sus declaraciones juradas al menos en tres años y que habría logrado que su pareja Marcela Mejía obtenga un sueldo de más de S/ 8 mil como asesora en un municipio sin tener un título universitario.

¿Ebrio?

Rolando Reátegui, representante del partido naranja en San Martín, se sumó a las críticas y dio a entender que el auditor no estaba capacitado profesionalmente paraintegrar el órgano contralor.

Pero no fueron sus argumentos los que concitaron la atención de los presentes, sino su descoordinación en el lenguaje y sus frases sin coherencia. Llegó a preguntar cómo se llamaba su colega de bancada Octavio Salazar para pedirle una interrupción.

Fuera de la sala, Reátegui negó estar ebrio, y al retornar a la sesión señaló que su aparente descoordinación se debía a la ingesta de “comidas fuertes”. Peor aún, horas después, vía Twitter, justificó su comportamiento culpando al consumo de un medicamento.

Aparentemente, Arana se dio cuenta del estado de Reátegui , pues evitó darle la palabra en varias ocasiones, pero no hizo ninguna observación.

La clave

  • A través de una carta, Edgar Alarcón confirmó su asistencia en la sesión de hoy del subgrupo que preside Arana, a partir de las 10 am. Sin embargo, su abogado, Humberto Abanto, adelantó que solo responderá por la compra de predios y la indemnización a Marcela Mejía Franco, madre de sus hijos.